a tradición vitivinícola de la DO Utiel-Requena es de más de 2.000 años. Lo corroboran los diferentes hallazgos arqueológicos como son un conjunto de pepitas de uva, estructuras para elaborar vino y elementos de vajilla que las contenían. El cultivo de la vid y el consumo de vino se remontan a la época ibérica –desde el siglo VII antes de Cristo– ya que los íberos se asentaron, entre otros poblados de esta comarca, en el de Los Villares –conocido en la antigüedad como Kelin–, localizado en Caudete de las Fuentes, uno de los municipios de la zona media de la DO Utiel-Requena. Entre los íberos el vino ya era una bebida habitual, los utensilios de esta época recogen diferentes recipientes para beber y servir el vino como botellas, jarros, copas y vasos. Así como del mismo modo aparecen en ellas dibujos alusivos a la vid. Las ánforas locales de Los Villares muestran unas marcas peculiares que hacen suponer la existencia de un vino de Kelin y de su territorio. Estas marcas, probablemente, identificaran –cara al exterior– el origen, contenido, propiedad, precio, etc. del vino.
De esta época también hay restos de la existencia de estructuras excavadas en la roca destinadas a la elaboración del vino. Se trata de lagares donde se pisaba la uva para transformarla en mosto y que todavía conservan los orificios donde se fijaban los postes para sostener una cubierta, ya que estas instalaciones estaban al aire libre. Cuando el vino se trasladaba en ánforas y tinajas en las que iba a ser almacenado, se procedía a colarlo, con un cedazo, para retirar las impurezas, así se aprovechaba el poso resultante como alimento para el ganado o incluso para elaborar harina a partir de las pepitas de uva.
Kelin se convirtió en el asentamiento más importante de la comarca, tenía “ceca” propia donde se acuñaba moneda. Poseía así categoría de ciudad, desde donde se mantuvieron contactos comerciales con los griegos, los púnicos y con los íberos de otras regiones de la Península.
Tras la llegada de los romanos a esta zona, Kelin mantiene su jerarquía pero entre los años 83 y 77 a.C. entra en decadencia. Con la cristianización, el vino adquiere un carácter sacro y aunque en la religión musulmana existen prohibiciones sobre su consumo, también hay constancia de que los musulmanes hispanos elaboraban vino y lo tomaban. En la DO Utiel-Requena existen numerosas bodegas subterráneas anteriores a la ocupación cristiana y que cumplían la función de almacén doméstico, donde también se conservaba el vino.
 
 
 
 
 
 
 

La DO Utiel-Requena está en el interior de la provincia de Valencia, a 70 km. del mar Mediterráneo, con una altitud ascendente que va desde los 698 a los 900 metros en su parte más elevada.

Las tierras y el clima —con influencias continentales— hacen que los vinos Utiel-Requena sean especiales, sobre todo los tintos y rosados elaborados con la variedad tinta Bobal, ya que es esta zona, prácticamente, la única del mundo donde se cultiva. Con una superficie de casi 40.000 hectáreas, supone el viñedo más extenso y homogéneo de la Comunidad Valenciana.
La región comprende nueve términos municipales: Caudete de las Fuentes, Camporrobles, Fuenterrobles, Requena, Siete Aguas, Sinarcas, Utiel, Venta del Moro y Villargordo del Cabriel.
Unas siete mil familias y más de cien bodegas viven de la vitivinicultura en la DO Utiel-Requena, por lo que el vino es el principal motor de la economía de esta región.
 
 
 
Sitio Web Oficial del Consejo regulador de la Denominación de Origen Utiel-Requena
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